Una hoja de ruta para construir ciudades inteligentes

Económicas desarrolló un informe con buenas prácticas para mejorar la calidad de vida en grandes metrópolis. Ponen en marcha el primer proyecto piloto en el conurbano bonaerense y desarrollan un modelo de gestión estratégica. ¿Cómo se posiciona Buenos Aires respecto de las experiencias exitosas?

Un trabajo realizado en la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA permitió elaborar un informe con 40 buenas prácticas para impulsar el desarrollo de ciudades inteligentes en la Argentina. Con ello apuntan a mejorar la calidad de vida de las personas a partir del análisis de variables económicas, sociales, de transporte, institucionales y medioambientales. La Municipalidad de San Miguel, provincia de Buenos Aires, sería el primer caso testigo en implementar el modelo de gestión estratégica que surgió del estudio.

Omar Quiroga, director del Centro de Ciudades Inteligentes de Económicas, se aboca al estudio de esta temática desde 2013, y recientemente obtuvo su título de doctor con el desarrollo de este modelo que, además de buenas prácticas, analizó los factores que determinan los casos de éxito a nivel global. Buenos Aires se posiciona entre las tres mejores metrópolis de América latina, aunque tiene grandes deudas pendientes, sobre todo vinculadas con lo social, el medioambiente y el transporte.

Los trabajos en materia de ciudades inteligentes vienen creciendo fuerte en la Universidad de Buenos Aires. Si bien se originaron en Económicas, actualmente se conformó una red con las facultades de Arquitectura e Ingeniería, y se multiplicaron las alianzas con instituciones de América latina y la Unión Europea. Además de impulsar la realización de congresos mundiales especializados en la Ciudad de Buenos Aires, en 2017 viajó para capacitarse en la Universidad de Barcelona, España, una comitiva de Económicas compuesta por Quiroga junto a Juan Manuel Oro, subsecretario general de la Facultad y docente del seminario para el desarrollo emprendedor, y al licenciado en Administración Matías Cipcic.

Perspectiva metropolitana

El concepto smart city o ciudad inteligente tomó impulso global tras la crisis de 2008/09. Si bien al comienzo se vinculó con la aplicación de tecnologías de la información y la comunicación, con el tiempo comenzaron a valorarse otras cuestiones. “Hoy lo tecnológico sigue apareciendo en cualquier dimensión pero ya no es un eje central, sino un medio. Damos más importancia a conceptos soft, como mejorar la calidad de vida y el vínculo entre las personas,”, explicó Quiroga, quien también es secretario de Transferencia de Gestión de Tecnologías de Económicas.

“Una ciudad inteligente no es un fin en sí mismo, sino un camino en construcción permanente, porque la ciudad perfecta no existe”

Para la realización su tesis doctoral, el investigador buscó elaborar un modelo integral de gestión estratégica aplicable a cualquier ciudad, a partir del análisis de casos de éxito a nivel global. “Realicé una comparación en 10 dimensiones basado en el índice cities in motion de la Escuela de Negocios de la Universidad de Navarra (IESE). Analicé un ranking de 11 ciudades y comparé las tres más exitosas en cada una de esas dimensiones”, informó.

¿Cuáles fueron las ciudades mejor posicionadas? En la dimensión Economía se destacaron Nueva York y Boston (EE.UU.). En Capital humano, Londres (Inglaterra), Nueva York y París (Francia). En Cohesión social se ubicaron otras ciudades como Helsinki (Finlandia), Múnich (Alemania) y Zúrich (Suiza), mientras las anteriores mostraron bajos niveles por su fragmentación social: “Pueden tener altos valores en Capital humano por su talento y capacidad de innovación, pero los sectores culturales no interactúan entre sí”, advirtió.

En su investigación también halló que algunas ciudades se posicionan muy bien en diferentes dimensiones, como Nueva York, que aparece aparece en seis, mientras otras, como Ottawa, aparecen sólo en una, que en este caso sería la Institucional o de Gobernanza, debido a un profundo trabajo que se llevó a cabo en materia de participación ciudadana.

“De todas esas comparaciones en las 10 dimensiones, determiné 52 puntos en común entre ciudades que llevaban a cabo determinadas políticas. A su vez, esas 52 coincidencias las comparé con las tres ciudades latinoamericanas que encabezan el ranking (Buenos Aires, Santiago de Chile y Medellín, Colombia) en cada dimensión. Así obtuve 56 similitudes o diferencias, que se suman a las 52 anteriores”.

¿A qué conclusiones llegó? Quiroga destacó que hoy las ciudades deberían ser analizarlas bajo una perspectiva metropolitana. En términos locales, para citar un ejemplo, esto significa que es necesario mejorar los vínculos entre la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y el conurbano, implementando políticas conjuntas.

Nueva York se posicionó en seis dimensiones del ranking, donde se destacan los segmentos Economía y Capital humano.

Otros resultados de la investigación sugieren que las ciudades deberían tender a ser mas compactas y densas, porque la extensión territorial genera mayores problemas con el acceso a internet, electricidad, agua y cloacas, entre otros. Además se destaca que las ciudades tienen que ser solventes, es decir estar bien administradas. “Una ciudad inteligente no es un fin en sí mismo, sino un camino en construcción permanente, porque la ciudad perfecta no existe”, subrayó.

El trabajo derivó en un modelo con cinco dimensiones (Medioambiental, Social, Económica, Institucional y de Movilidad o Trasporte) de las cuales se desprenden 40 buenas prácticas que las metrópolis podrían implementar para transitar ese camino para convertirse en una ciudad inteligente.

Por casa cómo andamos 

¿Cómo se posiciona Buenos Aires? ¿Cuáles son sus aspectos destacados y sus debilidades?

“En la dimensión Medioambiental, encontramos que Buenos Aires tiene una alarmante escases de espacios verdes. En la dimensión Movilidad y transporte tiene problemas de integración con el conurbano y dentro de la misma ciudad. La red de subterráneos de Buenos Aires es menor a los 100 km. Al menos en forma gradual, deberíamos tender a redes como las de París, Londres, Nueva York e incluso Santiago de Chile, que poseen entre 200 y 300 km. Llegar a los números de las ciudades con las redes más extensas llevará un tiempo”, advirtió Quiroga.

Otro aspecto alarmante es la fragmentación social: “A nivel metropolitano tenemos una enorme desigualdad social, que se repite en cada distrito del gran Buenos Aires y dentro de la misma ciudad, con diferencias muy notables entre el norte y el sur”.

Como contrapartida, el modelo de Económicas arrojó que la ciudad de Buenos Aires alcanza altos niveles en las dimensiones Institucional (por el mejor acceso a resolver trámites en internet y a la información) y Capital humano, donde se posiciona como líder en América latina: “Tenemos razonables niveles de educación, que en ámbito universitario son muy altos. Culturalmente es la ciudad más fuerte de la región, en términos de entretenimiento, teatro o deporte”.

“En Buenos Aires es urgente que nos pongamos a trabajar con una perspectiva metropolitana. Londres trabaja en ese sentido desde el siglo XIX. Fue la primera gran urbe del mundo y hace más de un siglo vio que iba a tener problemas de hacinamiento, contaminación y migración. Para trabajar en estos aspectos creó una autoridad metropolitana del Gran Londres que sirvió para ordenar el transporte, desalentando el tránsito de los autos en el centro de la ciudad, e implementó políticas en materia de descontaminación, para lo cual limpió el río Támesis y expulsó a industrias del área urbana. Buenos Aires aún tiene carencias dramáticas”.

“En Buenos Aires es urgente que nos pongamos a trabajar con una perspectiva metropolitana”.

Primera prueba piloto

Según el profesor, la idea es enseñar el modelo en Económicas y que tenga una aplicación concreta en las ciudades, que sea utilizado por funcionarios en el diseño y puesta en marcha de políticas públicas.

En la actualidad se está llevando a cabo un macro proyecto de investigación de ciudades inteligentes para exportar el modelo generado en Económicas a otros países de la región con la Asociación Latinoamericana de Facultades y Escuelas de Contaduría Pública (ALAFEC) y la Unión Iberoamericana de Universidades (UIU), integrada por la Universidad de Sao Paulo (USP), la Universidad de Barcelona (UB), la Universidad de Buenos Aires (UAB), la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y la Universidad Complutense de Madrid (UCM).

“Para su aplicación concreta en las ciudades llegamos a un acuerdo con el municipio de San Miguel para trabajar con la UBA y el modelo en la mejora de la ciudad. En los próximos meses vamos publicar un libro de manera conjunta y también comenzaremos a trabajar en el estudio del caso en el Seminario de Integración y Aplicación de Económicas. A futuro queremos aplicar el modelo en otras ciudades”, adelantó.

Un concepto que crece en Económicas

Ciudades inteligentes es un concepto que viene creciendo fuerte en el marco de la Facultad de Ciencias Económicas: “En 2014 comenzamos a crear el Centro de Ciudades Inteligentes en Económicas y nos acercamos al Smart City Expo World Congress de Barcelona, el evento más importante que se realiza en el mundo referido a este tema. Entre 2015 y 2017 logramos realizar estos encuentros en la Argentina, junto a la Unión Iberoamericana de Universidades”.

La Facultad de Ciencias Económicas de la UBA viene impulsando fuerte el desarrollo de las ciudades inteligentes, con la realización de congresos, redes de investigadores junto a otras instituciones y viajes de capacitación.

“En 2017, cuando viajamos a la Universidad de Barcelona con Oro y Cipcic, junto a dos estudiantes de posgrado de Arquitectura y el docente Marcelo Lorelli, pudimos exponer el caso de nuestras ciudades de América latina frente a alumnos europeos que estudian la dinámica de las ciudades y que poseen realidades muy diferentes a las nuestras”. Este evento fue en la Escuela de Verano y se refirió a ciudades inteligentes e innovación, organizado por la Unión Iberoamericana de Universidades en la Universidad de Barcelona.

“Las ciudades europeas son de tamaño mediano, con una convivencia medianamente aceptable, aunque la llegada de las migraciones las hizo más multiculturales, con algún grado de falta de cohesión social y conflictividad entre algunos barrios. Más allá de ese aspecto, son muy diferentes respecto de la vivencia cotidiana que puede tener San Pablo, México DF o Buenos Aires, que poseen enormes brechas y transformaciones sociales. Estas cuestiones llamaron mucho la atención”, concluyó.

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