Reclaman un plan integral de estabilización

Según el economista de la UBA Ariel Coremberg, el dialogo entre Macri y Fernández aquieta la crisis pero el anuncio de medidas aisladas no alcanzaría para sostener la economía hasta octubre.

En medio de una escalada inflacionaria que este año podría superar el 50%, economistas de la Universidad de Buenos Aires y del Conicet advierten que al menos de aquí a octubre las decisiones económicas ya no dependerán de noticias mensuales sino semanales, e incluso diarias. En este contexto, advierten que el Gobierno perdió credibilidad y que ya no alcanza con realizar anuncios aislados.

“Hace falta anunciar un plan integral de estabilización”, afirmó Ariel Coremberg, investigador del Conicet y director del Centro de Estudios de Innovación, Productividad y Desarrollo de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA, quien recibió como una buena noticia la llegada al Gobierno nacional de Hernán Lacunza. A su entender, el nuevo ministro de Economía debería concentrar todas las decisiones económicas para lograr una transición presidencial ordenada.

Dos cabezas

Según el economista de la UBA, con las PASO se dio un fenómeno denominado Cisne Negro, de baja probabilidad, porque ni el Gobierno, ni los mercados y ni la sociedad en general esperaban que el resultado electoral arrojara una diferencia de 15% a favor de Alberto Fernández. Este evento ya provocó varios impactos en la economía y lo seguirá haciendo hasta octubre, cuando Fernández podría superar el 45% del electorado. Con este escenario no iría al balotaje, pero además obtendría una mayoría propia en el Senado, a través de una alianza con el resto del Justicialismo, y casi una mayoría propia en Diputados.

“Ahora tenemos que transitar 70 días hasta octubre con un candidato triunfante (Fernández) que todavía no es ratificado como presidente, y un presidente (Macri) que aspiraba a la reelección pero que perdió. Este es un hecho inédito en la Argentina. En este contexto, la reunión de los gobernadores del PJ es una señal de poder que se ha repetido cada vez que un gobierno no peronista atraviesa una crisis económica profunda. Recordemos el 2001, pero también 1989”, advirtió.

“Lo cierto es que hoy el ciudadano promedio argentino y los mercados tienen que prestar atención a un `monstruo de dos cabezas´ para saber qué va a pasar, teniendo en cuenta lo que decida Macri y lo que declare Fernández. Esta situación inédita se la debemos a las inconsistencias de un sistema electoral ideado para la coyuntura política de 2009 por Néstor Kirchner, cuando el partido Nuevo Encuentro le sacó votos a Daniel Scioli y generó el primer triunfo de la oposición, sobre todo en la provincia de Buenos Aires, con Francisco De Narvaez”, dijo Coremberg.

Paritarias y vencimientos de deuda

En el corto plazo, se espera un aumento de la inflación, también promovida por la posibilidad de que se vuelvan a abrir las paritarias, y una tensión ante los próximos vencimientos de deuda. “La asunción de Lacunza es positiva, pero hay que tener en cuenta que de todos modos iríamos a un régimen de alta inflación, que ya está al borde de superar el 50% anual”.

“El shock inesperado que recibió el Gobierno provocó nuevos errores de comunicación y de timing en las medidas anunciadas”.

“Ahora va a existir un pedido de apertura de paritarias y un conflicto distributivo acelerado con todos los agentes económicos, sobre todos con los asalariados sindicalizados, mientras los gobernadores advierten que las medidas que implementó el Gobierno de descuentos del IVA y Ganancia los lleva a perder recaudación. Con esto, la frecuencia de los conflictos y el horizonte de planeamiento de los agentes económicos, productores, pymes, jubilados y asalariados, va a ser la semana y no el mes. Eso es muy peligroso”, alertó el economista.

También señaló que se vienen próximos vencimientos de deuda, y destacó que si bien el Banco Central cuenta con reservas para afrontarlos, la clave pasa por saber qué va a pasar con los depósitos a plazo fijo de los ahorristas argentinos, sobre todo en pesos. “Respecto de los depósitos en dólares, coincido con el presidente del Banco Central en que se puede responder con la mitad los depósitos que están en encaje. Es decir que no existe el riesgo que hubo en 2001”.

Próximo gobierno

“Los principales dilemas que va a enfrentar el próximo gobierno son cómo pagar la deuda pública, cómo reconstituir el poder adquisitivo de asalariados y jubilados, y cómo solucionar la bomba de las Leliq, sin lo cual la economía no va a poder reactivar porque la tasa de interés que generan aumenta constantemente el costo de producción y genera incertidumbre”.

“Esta situación es similar a la que vivimos durante la crisis de 1982 luego del fracaso de la tablita cambiaría de Martínez de Hoz, con un mal manejo de la política económica y una herencia muy complicada que recibió Raúl Alfonsín de la Dictadura Militar, que también desembocó en un amplio déficit cuasifiscal que hoy se llama Leliq y antes Lebac. Desde 2002 hasta la fecha, todos los gobiernos también generaron este problema”, consideró, y subrayó que aún no se anunciaron medidas en este sentido: “El presidente del Banco Central, Guido Sandleris, fue confuso en sus declaraciones y Lacunza dejó en claro que su prioridad es la estabilidad del tipo de cambio”.

“A mi entender, el shock inesperado que recibió el Gobierno provocó nuevos errores de comunicación y de timing en las medidas anunciadas. Los anuncios del aumento del mínimo no imponible de Ganancias y la baja del IVA hubieran tenido un mejor efecto si las hubiera anunciado Lacunza y no el presidente”.

“Siempre es bueno que haya un ministro de Economía, aunque sea con poder parcial. Hace tiempo que este Gobierno tenía las decisiones económicas dispersas en más de ocho ministerios. Nicolás Dujovne tenía a su cargo sólo el área de Hacienda y Finanzas, y no la totalidad del gasto público, que estaba disperso en Guillermo Dietrich, Rogelio Frigerio y otros funcionarios de Jefatura de Gabinete. Esta situación provocó una descoordinación estructural en la política económica del Gobierno, además del corrimiento de metas de inflación anunciada por la jefatura política, que directamente eliminó la independencia del Banco Central”.

“El dialogo de Macri y Fernández aquieta un poco la crisis pero no alcanza. Hace falta anunciar un plan integral de estabilización que permita anclar el dólar, con política fiscal, monetaria y cambiaria, en vez de medidas aisladas, y que lo haga el mismo ministro de Economía, con más poder del que tiene hoy para negociar con el conjunto de las corporaciones que condicionan a todos los gobernantes argentinos: empresarios, gobiernos feudales y sindicatos, para manejar las negociaciones salariales de una manera consistente con ese plan. Ahí sería posible pasar una transición no disruptiva”, concluyó.

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