“Para crecer necesitamos un mayor flujo de exportaciones”

El economista Daniel Heymann advirtió que la economía argentina tiene una escasez crónica de divisas y un problema en aumentar el volumen de ventas al exterior para mantener el nivel de actividad ¿Dónde debería ubicarse el tipo de cambio real para favorecer el crecimiento, sin afectar a los salarios y sin acelerar la inflación?

Foto: La Nación

“El problema inflacionario se subestimó. Se pensó que era un fenómeno exclusivamente monetario y la evidencia argentina indica que, cuando el tipo de cambio y las tarifas se adelantan en términos reales, la inflación se acelera”, advirtió el economista Daniel Heymann, director del Instituto Interdisciplinario de Economía Política de Buenos Aires (IIEP), de la UBA y el CONICET, y consideró que, ante el escenario de crisis actual, es necesario aumentar las exportaciones de manera sostenible.

Heymann se refirió a la coyuntura macroeconómica del país en una entrevista brindada al programa Partida Doble, de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA, que se emite por Radio UBA. Allí brindó sus apreciaciones respecto del presente y el futuro de la economía, las herramientas que podrían, a su entender, alentar una reactivación y los escenarios posibles ante un año marcado por las elecciones presidenciales.

“Existió una subestimación de los problemas macroeconómicos que tenía el país, una creencia en anuncios que después resultaron imposibles de cumplir y una confianza en ciertos instrumentos para bajar la inflación cuyos resultados eran inciertos”, sostuvo en diálogo con los economistas Andrés López y Oscar Cetrángolo.

Heymann comparó la situación de la Argentina con la de otras economías de la región: “Los países que consiguieron estabilizar la inflación, como lo han hecho nuestros vecinos, pueden tener una devaluación pero con un traslado a precios moderado, que no afecta al salario real. En cambio, en la Argentina los ajustes del tipo de cambio real provocan una situación inflacionaria, caídas en el salario real y en el nivel de actividad”.

En este sentido, afirmó que “los países que estabilizaron por las suyas se ganaron el lujo de ajustar el tipo de cambio sin generar una recesión, una fuerte aceleración inflacionaria y una caída del salario real. La estabilización interna, hecha localmente, les otorgó un margen de acción para realizar ajustes macroeconómicos”.

En las condiciones inflacionarias actuales de la Argentina, el profesor de Económicas de la UBA consideró que los movimientos hacia arriba del tipo de cambio real son traumáticos, debido a que generan una aceleración inflacionaria y efectos recesivos. Pero opinó que renunciar a esos mecanismos de manera permanente (como sería el caso de una dolarización de la economía) podría ser una medida extremadamente costosa porque significaría privarse durablemente de instrumentos útiles para la administración macroeconómica.

“Creo que desde ese punto de vista es difícil pensar que la Argentina pueda conseguir rápidamente una estabilización sostenida, pero las condiciones para lograrla tampoco son un misterio absoluto, como lo muestra la experiencia internacional. Ciertamente, para iniciar una desinflación sostenida es importante un trabajo previo para buscar condiciones iniciales con las variables de anclaje típicas, tarifas y tipo de cambio, más o menos alineadas, y una posición fiscal no demasiado tensa”.

¿Crecimiento sostenido?

Heymann advirtió que la economía local tiene una escasez crónica de divisas y un problema en generar exportaciones que permitan acceder a niveles aceptables de demanda interna y de actividad. En este sentido, detalló que en 2005 la Argentina tenía un volumen de exportaciones de 112 (tomando el 2004 como base = 100). Diez años después esa cifra había bajado a 105. Y si bien en 2017 hubo una pequeña recuperación, ese año el nivel de ventas al exterior recién se recuperó a los valores de 2005. Como contrapartida, las importaciones registraron un gran crecimiento: En 2005 tenían un volumen 119 y en 2017 llegaron a 255.

En 2017 el volumen de exportaciones tenía los mismos valores de 2005, luego de una importante caída en los años intermedios. En cambio, las importaciones registraron un gran crecimiento: En 2005 tenían un volumen 119 y en 2017 llegaron a 255 (tomando el 2004 como base = 100) Fuente: INDEC

“La economía tiene una tendencia chata desde inicios de esta década y, con eso, cada vez ha habido mayores déficits en cuenta corriente (salvo cuando las importaciones se comprimieron en recesión). Esta dinámica es insostenible si se pretende crecer, y sin crecimiento es difícil imaginar una estabilización macroeconómica”, alertó.

“Para crecer necesitamos generar un mayor flujo de exportaciones, y que se sostenga en el tiempo. Este año habrá un bienvenido incremento. La cuestión es que se convierta en una tendencia, y que esto resulte visible. El tema es que si el requerimiento para acelerar las exportaciones de manera sostenida es un tipo de cambio real mucho más alto que el actual, la transición puede resultar muy costosa. Esta es la tensión; ese precio relativo no se ajusta fácilmente”, dijo.

“Sería cuestión de buscar un sendero, que sin duda sería estrecho, con un tipo real de cambio sostenido, pero no demasiado depreciado, y otras acciones para empezar a aumentar la productividad, de manera que, a futuro, mayores exportaciones sean compatibles con salarios reales y empleo también crecientes ”, agregó.

Al ser consultado sobre cómo define el escenario económico en el marco de las elecciones presidenciales de diciembre, el economista propuso volver a comparar la situación del país con los vecinos, donde está vigente la percepción de que tienen un régimen económico relativamente instalado. “Hoy ese no es el caso en nuestro país, lo cual se refleja en los altibajos del día a día que se manifiestan especialmente en el mercado de cambios y que nos causan colectivamente tanta inquietud. Y, al mismo tiempo, sabemos que una espiralización cambiaria sería especialmente riesgosa, mientras que los mecanismos disponibles para la eventualidad (muy altas tasas de interés, intervenciones cambiarias con dólares prestados) son también problemáticas. Estos escenarios de ruptura presentes en la cabeza de los argentinos nos van tener con altibajos y nervios por un buen rato”.

¿Qué diferencia existe entre las elecciones presidenciales de 2019 y las de 2015? “En aquellos tiempos el tipo de cambio y las tarifas estaban netamente atrasados y se cernían los buitres, pero sobre la base de un stock de deuda pública que era menor al actual. Ahora, con los dolores del caso, no tenemos esos atrasos de precios relativos, pero los niveles de deuda son mayores y surgen preguntas sobre su sostenibilidad. Por eso, en estas condiciones nuevamente se vuelve crucial la necesidad de generar mayores exportaciones, porque nos permitiría generar dólares sin endeudarnos”.

Al respecto indicó que actualmente el país tiene una fuerte restricción financiera: “La tasa de interés que pagaría la Argentina sobre cualquier financiación internacional es extrema. Si las exportaciones empiezan a crecer y se percibe que la economía puede recuperarse por un sendero de crecimiento moderado, pero más o menos robusto, podríamos incluso empezar a ver, como una utopía, que el horizonte de las decisiones se amplía a unos años, y las condiciones del crédito se van haciendo menos extremas”.

Por último, opinó que “como se suele argumentar, otro determinante de crecimiento es la previsibilidad, pero eso no es una cuestión abstracta, sino que está asociada con visiones comunes sobre a dónde se dirige la economía, cómo se vincula con el resto del mundo y cuál es el marco macroeconómico que se buscará consolidar”.

“Una evolución previsible implica a un conjunto de agentes económicos, sociales y políticos encuadrados en un esquema compartido, sobre la base de ciertas oportunidades productivas concretas. Además, todo proceso de crecimiento, especialmente partiendo de una situación de estancamiento como la actual, necesita de un sesgo productivo y una dirección que debería ser percibida y compartida, para inducir la movilización de recursos que se va a necesitar”, concluyó.

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