Más del 50% de los ejecutivos denunciaron fraudes a sus casas matrices

 Pese a esta cifra alarmante, una investigación de Económicas de la UBA advierte que apenas un 20%  de los casos llega a investigarse. Aseguran que para llegar a una solución de raíz es fundamental que los controles sean preventivos.

A lo largo de sus más de 30 años de experiencia en compañías multinacionales, el Doctor en Ciencias Económicas de la UBA, Oscar Maiola, detectó un reconocimiento parcial de los efectos de los fraudes y la corrupción en los estados contables: “Tanto a nivel mundial como regional y local los casos de fraudes no dejan de incrementarse. Y las encuestas que hacen las grandes empresas de contabilidad indican que más del 60% de los ejecutivos dijeron haber declarado casos de fraudes a sus casas matrices. Sin embargo, cuando se accede a los ratios de los balances de la empresas solo una mínima parte tiene un reconocimiento de estos temas. Por lo que habría un gran porcentaje de casos de corrupción que no llegan a investigarse o resolverse”.

Esto quiere decir que, tal como se denomina en la jerga, la mayoría de los balances aparecen completamente limpios. “A partir de allí surgió la hipótesis de mi tesis, la cual sostiene que, hoy en día, los estados contables no reflejan adecuadamente la realidad económico financiera de los organismos que representan, habida cuenta de la incidencia del fraude y la corrupción que subyacen en los hechos económicos que se registran en esos balances. Esta hipótesis luego fue corroborada con encuestas cuantitativas y cualitativas. Y muchos de los encuestados trabajan el sector de fraudes de las auditorías”.

“Los casos que no se resuelven siguiendo los pasos estandarizados, en ciertas ocasiones salen a la luz más adelante, como fue el caso de Toshiba, cuyo presidente falsificó balances durante muchísimo tiempo. Pero para esto ya habían pasado muchos años de haberse concretado el fraude. Por eso es mucho mejor que haya controles preventivos que detectivos”, afirma Maiola.

“Para llevar a cabo estos controles detectivos hay que implementar un protocolo de 23 pasos que aporto en mi tesis, los cuales impedirían que el fraude se lleve a cabo. Y así evitar que este dinero vaya a parar al bolsillo de los directivos, de las gerencias medias, de algunos empleados perpetradores, de contratistas, etc.”, sostiene el investigador.

Las principales medidas

Maiola desarrolló 23 puntos que hay que tener en cuenta a la hora de prevenir el fraude y la corrupción

“Existen diferentes tipos de auditorías: las externas, a cargo de los contadores públicos, las de gestión, las de sistemas, etc. Y el contador debe darse cuenta de que no puede, él solo, hacerse cargo de la función de las diferentes auditorías. Las mismas tienen que estar a cargo de diferentes profesionales, como psicólogos, licenciados en administración, ingenieros, abogados. Debe ser una tarea interdisciplinaria. Y este es uno de los 23 puntos que hay que tener en cuenta a la hora de prevenir el fraude y la corrupción”, relata Maiola.

Otro punto importante es “comprender el modelo de negocio de la empresa. Porque si los contadores no estamos empapados en el tema, pasamos a ser unos meros punteadores de cifras que desconocemos la sustancia de por dónde se pueden dar las situaciones de fraude. Hace falta tener un criterio propio que permita a los contadores poder detectar ciertos movimientos sospechosos. Darse cuenta de que, por ejemplo, en el sector bancario y seguros, el ilícito suele pasar por temas de lavado de dinero. Cada negocio tiene su talón de Aquiles”.

Por otro lado, el contador también debería involucrarse más en la toma de decisiones del directorio, donde podría aportar una visión diferente. Al igual que debería haber ingenieros, expertos en fraude, comunicadores, técnicos del negocio. Y si son empresas multinacionales, también es importante que haya personas de otros países, que puedan sumar su propia idiosincrasia”, aporta Oscar Maiola.

“También hay que poner el acento en la capacitación de los empleados, que es lo primero que se suspende cuando se asoma una crisis”, sugiere el contador. Y agrega que “si el volumen de la empresa lo permite, lo que hay que hacer es tratar de generar volúmenes de auditoría continua. Hoy en día está todo sistematizado y se puede hacer un mapeo de los datos y los movimientos en el momento, de esta manera no habría que esperar a que llegue el contador para hacer un control”.

“Otro punto de mejora es que el auditor externo debe prestar especial atención al nivel de incentivos a empleados y directivos. Y que haya una línea de denuncias anónimas, en la que cualquiera, ya sea empleado, directivo, cliente, contratista, pueda realizar una denuncia. Sin embargo, como se dice habitualmente: ‘Basta que dos personas se pongan de acuerdo para que el control sea vulnerado’. Por eso es muy importante que no sea la misma persona la que hace todo el proceso dentro de la empresa. Tiene que haber una segregación de tareas. El que compra no puede ser el mismo que emite el cheque para pagar esa compra, ni el mismo que hace la conciliación bancaria ni la transferencia de dinero”, aporta Maiola en su tesis.

Algunas cuestiones curiosas de esto es que “varios delitos fueron descubiertos por denuncias de conyuges que se vieron perjudicadas o perjudicados porque no tuvieron acceso a parte del botín robado. Así como hubo casos de denuncias de un gerente sobre otro porque el primero no llegó a tener acceso al dinero producto de un hecho de corrupción o fraude que le habían prometido previamente”.

 

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