Economía, una opción para los investigadores

Después de realizar sus carreras de grado, algunos estudiantes ingresan a los equipos de trabajo con becas de estímulo de la UBA o del Conicet ¿Cómo definieron sus vocaciones y se orientaron hacia la generación del conocimiento? Tres casos de la Facultad de Ciencias Económicas.

Son jóvenes y están comenzando a hacer sus carreras como investigadores especializados en ciencias económicas. Llevan adelante sus doctorados como becarios en el Instituto Interdisciplinario de Economía Política de Buenos Aires (IIEP UBA-Conicet), que con poco más de una década de vida busca estimular el surgimiento de nuevas vocaciones.

María Paula Bonel, Martin Llada y Jeremias Lachman se graduaron como licenciados en Economía en la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA y alentados por sus docentes decidieron avanzar en diferentes proyectos de investigación. Actualmente están haciendo sus aportes al conocimiento científico desde áreas tan variadas como la predicción de variables macroeconómicas, la opinión pública y el análisis de tecnologías disruptivas.

“Cuando cursaba la carrera no tenía tanto conocimiento de las posibilidades que existían para hacer investigación”, comentó Bonel, y destacó que el crecimiento que tuvo el IIEP en los últimos años, que actualmente integra el trabajo de 90 miembros -investigadores y becarios-, enriqueció la relación entre los alumnos y sus docentes. Desde hace cuatro años se desempeña como becaria del Instituto, dirigida por Daniel Aromi, quien fue su profesor. Allí realizó su maestría y ahora se concentra en sus estudios doctorales, a los cuales accedió mediante el Programa de Becas de Maestría y Doctorado de Asistentes de Investigación (Proasis), de la Facultad de Ciencias Económicas, y luego con una beca UBACyT, de la UBA.

“Realizo ejercicios de predicción de variables macro, tratando de analizar qué información disponible puede servir para mejorar las creencias que tenemos sobre el futuro de la economía”, comentó Bonel.

“Realizo ejercicios de predicción de variables macro, tratando de analizar qué información disponible puede servir para mejorar las creencias que tenemos sobre el futuro de la economía. Pueden ser combinaciones de variables tradicionales, como las que publica el Indec, y también me interesa avanzar sobre otras no tradicionales, que no son publicadas de manera orgánica y que tendríamos que construir”, explicó. En los próximos años le gustaría aplicar a la carrera de investigador, propiamente, con una beca posdoctoral del Conicet.

Martin Llada, oriundo de la localidad bonaerense de Balcarce, hizo sus estudios de grado en la Universidad Nacional de La Plata y mientras realizaba su maestría comenzó a trabajar en el Banco Central, donde hacía programación económica. “Después de un tiempo me sentía aburrido. Tenía 23 años y quería hacer otro trabajo. Entonces me contacté con el economista Daniel Heymann, quien había sido mi profesor en La Plata, y él me sugirió que podría postularme a una beca doctoral del Conicet. Cuando la gané empecé a trabajar en el IIEP”, comentó.

Llada realiza análisis económicos vinculados con los recursos naturales y el sector agropecuario. En particular evalúa el surgimiento de tecnologías disruptivas.

Actualmente realiza análisis económicos vinculados con los recursos naturales y el sector agropecuario. En particular evalúa el surgimiento de tecnologías disruptivas, como la agricultura de precisión, a partir de estudios econométricos y cualitativos, con análisis de casos.

“Para mi tesis de maestría analizamos las opiniones que tienen las personas sobre la evolución de la economía, a partir del análisis de datos de encuestas en 19 países de América latina. Evaluamos si la información objetiva que está disponible, como el PBI o la tasa de desempleo, contribuía a explicar la evolución subjetiva de la opinión pública”.

“En 2015, cuando ingresé al IIEP, el Instituto era una décima parte de lo que es hoy. Creció mucho y eso también se refleja en que permanentemente se vayan sumando nuevos becarios”, afirmó Jeremías Lachman, quién está realizando ahí su doctorado con una beca del Conicet, después de haber estudiado su carrera de grado y su maestría en Economía en la UBA, por recomendación de Roberto Bisang, quien fue su tutor de tesis. “Este año estuvimos trabajando mucho en divulgar nuestros temas de investigación para incentivar a otros estudiantes y que se dediquen a la investigación”, añadió.

Lo público y lo privado

Pese a trabajar en el área de la investigación de una universidad pública, los tres coinciden en señalar que el sector privado también representa para ellos una oportunidad laboral y que en el futuro podrían optar por esa alternativa.

“Hay áreas de la ciencia que se concentran más en las universidades y cuyos investigadores tendrían más dificultad para insertarse en una empresa. En el caso de la economía, la situación es diferente porque la mayoría de los docentes tienen una actividad privada y es más reducida la dedicación que destinan a la investigación”, consideró Llada.

“Yo intento investigar temas que, si en el futuro no me puedo dedicar a la investigación, pueda aplicarlos tanto en el ámbito académico como en el sector privado. Entiendo que los recursos son acotados y, si no puedo ingresar a la carrera de investigador, sea en Conicet o en una unidad ejecutora, como el IIEP, desearía contar con herramientas que me permitan tener una inserción en el mercado del trabajo”, agregó.

Lachman analiza las opiniones que tienen las personas sobre la evolución de la economía, a partir del análisis de datos de encuestas en 19 países de América latina.

En la misma tónica, Bonel opinó: “Quiero investigar un tema que me interese, que me guste y que represente un aporte al conocimiento, pero que también pueda servir para el sector privado”. Además, señaló: “Me gustaría seguir haciendo investigación cuando termine la beca, pero en este contexto no sé si será posible. Quizás pueda tener una parte en el sector privado y una dedicación parcial en la investigación”.

Llada opinó: “Uno esperaría que a partir de diciembre (con un eventual cambio de Gobierno) se le vuelva a dar un poco más de importancia a la ciencia. Más allá de eso, atravesamos un momento muy difícil y no sabemos cuánto podría aumentar el presupuesto orientado a la ciencia y la tecnología. Con lo cual la vara va a seguir siendo alta porque los recursos van a seguir siendo acotados. Además, como también se levantó la vara de la restricción etaria con la cual se puede ingresar a carrera, cuando nos presentamos a Conicet estamos compitiendo con investigadores de mucha trayectoria, que también están aplicando a la carrera de investigador”.

Hoy Jeremías se está dedicando tiempo completo a la investigación. No sabe si quiere ingresar a carrera, aunque no la descarta como una posibilidad. “Por el tipo de temas que trabajo siempre está abierta la posibilidad de hacer consultorías, aunque no trabaje en el sector privado. También puede ser una opción complementaria trabajar en un organismo público”.

Asimismo destacó el rol que ocupan los investigadores en el área académica: “Al no investigar desde un lugar del sector agropecuario, sino desde la universidad, podemos hacerlo con más objetividad y transparencia. Podemos tener una posición desde afuera y más neutral ante factores que afectan a un sector económico como el de los recursos naturales renovables, por ejemplo”.

Ida y vuelta con la docencia

Lachman subrayó su vocación por la investigación: “Los temas que estudio siempre me interesaron. Es un trabajo dinámico, que abarca diferentes proyectos. No tengo horarios y viajo para presentar trabajos o a capacitarme afuera del país”, resumió, y recordó que en 2019 debió viajar tres meses a Holanda como parte de sus estudios y de las investigaciones que realiza. Además también destacó su tarea como docente en el CBC y como ayudante en diferentes materias en la carrera de Economía. “Puede haber muy buenos docentes que no son investigadores. Pero al investigar estás actualizándote permanentemente y, al mismo tiempo, participando de proyectos que involucran cuestiones teóricas”.

Bonel y Llada también son docentes de Economía del CBC. “Investigo temas más complejos de los que enseño a mis alumnos. Pero existen casos más específicos, generalmente en cursos más avanzados, donde es posible dictar clases a partir de las investigaciones que se realizan, más allá de la bibliografía disponible”, opinó.

La docencia también es una vocación para ellos y valoran los conocimientos que recibieron de quienes fueron sus profesores. De hecho, en los tres casos optaron por dedicarse a la investigación luego de haber tomado contacto con ellos siendo estudiantes.

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