Cooperativas: ¿Qué sucede cuando el marco legal no aplica?

Desde Económicas de la UBA, estudian qué alternativas están ofreciendo estas organizaciones a sus miembros en materia de seguridad social y derechos laborales. Un área que en la Argentina posee muchos grises en materia legislativa.

Con la información relevada apuntan a generar un documento que sirva como banco de buenas prácticas y a proponer un avance en la legislación.

Pese a la amplia difusión del cooperativismo de trabajo en la Argentina, nuestro país no posee una Ley que regule los derechos laborales y la seguridad social de sus integrantes. Licencias y vacaciones, entre otros aspectos, muchas veces se deciden en asambleas, con resultados que no siempre se equiparan a las reglas de juego que percibe un empleado en relación de dependencia. Por esta razón investigadores de Económicas de la UBA están analizando junto a referentes de las organizaciones algunas experiencias que permitieron mejorar la situación de los cooperativistas, que podrían aplicarse al conjunto del sector.

“La idea es investigar las experiencias que existen en las organizaciones de la Argentina, América latina y la Unión Europea. Queremos saber cómo resolvieron sus licencias, jubilaciones o el acceso al sistema de salud, y recopilar esas prácticas que ya se están implementando para que sirvan de base a todas las cooperativas de trabajo”, explicó Julián D’Angelo, docente de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA, quien dirige el proyecto desde la materia Prácticas para la inclusión social, junto a Carolina Acevedo Stasiuk.

“Con esa información podríamos generar un documento que sirva como banco de buenas prácticas”, destacó D’Angelo, quien además es coordinador ejecutivo del Centro Nacional de Responsabilidad Social Empresaria y Capital Social (Cenarsecs) de Económicas de la UBA. Asimismo, también apuntan a proponer un avance en la legislación.

La iniciativa involucra la participación de la Federación de Cooperativas de Trabajo de la República Argentina (FECOOTRA) y la Federación Argentina de Cooperativas de Trabajo de Tecnología, Innovación y Conocimiento (FACTTIC), y el financiamiento de la Secretaría de Políticas Universitarias del Ministerio de Educación de la Nación y del Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social (INAES).

Experiencias replicables

“Los derechos laborales están jerarquizados a nivel mundial como Derechos Humanos, pero cuando analizamos el caso de las cooperativas, encontramos que muchas personas carecen de esos derechos porque no trabajan en relación de dependencia”, advirtió Acevedo Stasiuk.

La situación afecta a un segmento amplio de los trabajadores puesto que en la actualidad existen más de 28.000 cooperativas registradas en el INAES. De ese total, unas 22.000 son cooperativas de trabajo, las cuales registraron un crecimiento excepcional entre 2001 y 2014.

Los docentes de la UBA llevan adelante el proyecto desde la materia Prácticas para la inclusión social, y en conjunto con la Federación de Cooperativas de Trabajo de la República Argentina (FECOOTRA) y la Federación Argentina de Cooperativas de Trabajo de Tecnología, Innovación y Conocimiento (FACTTIC)

Para dar cuenta de la problemática, los investigadores de Económicas citaron el caso de FACTTIC, donde sus cooperativas llegaron a ganar licitaciones internacionales a Microsoft. Los miembros de estas organizaciones son licenciados en Sistemas o programadores, pero al momento de retirarse podrían recibir una jubilación mínima, como monotributistas. “Si hubieran hecho sus carreras fuera de una cooperativa, en una empresa, se podrían jubilar con muy buenos ingresos”, afirmó D’Angelo. “Lo mismo sucede con el sistema de licencias. Muchas veces en caso de enfermedad, nacimientos o matrimonio, deciden cada caso por asamblea porque para ellos no rige el derecho laboral”, añadió Acevedo Stasiuk.

“En estos casos se pueden poner de acuerdo con un sistema similar al del derecho laboral, o con otro que generen ellos. Hay cooperativas que incluso plantearon tomar a los derechos laborales como un piso y construir desde esa base hacia arriba”, dijo la investigadora de Económicas, y citó un caso que sentó precedentes en relación a la licencia por paternidad: “En la cooperativa de software libre Gcoop sus miembros arrancaron siendo muy jóvenes. Luego, cuando empezaron a ser padres apareció el debate por las licencias de maternidad y paternidad. Después de discutirlo decidieron implementar la licencia de paternidad y la fueron ampliando”.

“El problema surge cuando tienen que cubrir a un compañero, por ejemplo ¿Cómo se distribuye el trabajo entre el resto? ¿Quién se hace cargo? ¿Qué pasa si alguien se enferma? ¿Cuánto tiempo tiene de licencia?”, se preguntó D’Angelo. Y agregó: “Ellos no son empleados en relación de dependencia, por lo cual no pueden contratar un empleado. Una cooperativa de trabajo sólo puede contratar en el período de prueba, que son tres meses, y después tendría que incorporarse como cooperativista”.

Palos en la rueda

D’Angelo explicó que, a pesar de que el cooperativismo cuenta con la principal aseguradora del país (Sancor Seguros) y el segundo Banco Privado de Argentina (Credicoop), el sector más dinámico y con mayor crecimiento está constituido por miles de pequeñas cooperativas de trabajo que, casi la mitad de ellas, surgieron en los últimos años producto de la formalización de los ex planes sociales.

“Son cooperativas muy jóvenes, conformadas por socios que conocen el trabajo que realizan, pero carecen de experiencia asociativa y de habilidades de gestión, y tienen serias dificultades con el acceso al crédito y los canales de comercialización de sus productos y servicios”, detalló.

Según explicó, el mayor incremento de las cooperativas de trabajo se dio a partir de 2001 y años después, con el surgimiento del programa Manos a la Obra. “Desde 2015 para acá hay un clima adverso para la creación de cooperativas. Hay una orientación hacia el emprendorismo, que tiene una mirada diferente a la de la economía social”, lamentó.

En este sentido, señaló que el programa Manos a la Obra fue reemplazado por otro que se denominó Haciendo Futuro, que ya no acompaña la creación de cooperativas, sino que ofrece capacitaciones en oficios. “Con esto se desalienta la cuestión asociativa y se construye a un emprendedor individual”, dijo, y subrayó que “incluso en el presupuesto nacional se incluyó la posibilidad de gravar a las cooperativas con el impuesto a las ganancias”.

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