Cómo impacta la incorporación de tecnología en el PBI

Que un país sea productor o demandante de tecnología pasó a ser la nueva medición para saber si es desarrollado o no. Dar ese salto es difícil, pero no imposible. La adquisición de maquinarias y licencias, así como diferentes políticas públicas, son esenciales para que eso suceda.

La aparición en escena de la tecnología reacomodó el mapa de la división internacional del trabajo e impactó de lleno en la economía de todos los países. De dar cuenta de este nuevo escenario se ocupó el Dr. en Economía de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA, Federico Dulcich, investigador del CENES (Centro de Estudios de la Estructura Económica), que depende del Instituto de Investigaciones Económicas.

“La dicotomía que siempre planteó el estructuralismo fue que todo país central era un país industrial, y que todo país periférico era productor de bienes primarios. Esa división hoy ya no da cuenta del desarrollo económico a nivel internacional y de cómo se pueden agrupar los países desarrollados de los que no lo son”, comienza Dulcich.

“Hoy, lo que identifica a los países económicamente desarrollados en la división internacional del trabajo, es ser proveedor neto de tecnología. Y a un país en desarrollo o periférico lo define su cualidad como adoptante neto de tecnología”, sostiene el investigador, cuya tesis de Doctorado fue Desarrollo y adopción de tecnología a nivel internacional: Su impacto en el PBI interno per cápita según niveles de ingreso.

“Hoy, lo que identifica a los países económicamente desarrollados en la división internacional del trabajo, es ser proveedor neto de tecnología”

“Cuando hablamos de tecnología incluimos diferentes ramas. Puede ser una máquina de alta complejidad, muy sensible para la actividad económica de quien la adquiere. Y también están las licencias tecnológicas, por ejemplo, un invento que una empresa patenta y se lo cede a otra empresa de otro país para que lo produzca en otro mercado a cambio de una regalía. Lo que encontré es que los países desarrollados, en general, son proveedores de tecnología, tanto de maquinarias de alta complejidad como de licencias, y los países en desarrollo son compradores de esa tecnología”, afirma Federico.

Pero no siempre es mala la adquisición de tecnología para la economía de los países emergentes. Así lo explica Dulcich: “Para los países que tienen un ingreso de PBI de bajo a medio, el hecho de comprar tecnología, en términos netos, es bueno. Porque lo que hacen de esta manera es modernizar sus empresas. Por ejemplo, China a fines de los años 70 comenzó a incorporar mucha tecnología y pasó de una economía rural a una industrial. Esa compra de tecnología redundó en una modernización que aumentó mucho su productividad y así fue como creció a tasas muy altas en los últimos 30 años o más”.

La pregunta que se plantea entonces es: ¿Cómo hace un país para pasar de ser periférico a central? La respuesta la da Dulcich: “Cuando un país arranca desde muy abajo en términos tecnológicos, como fue el caso de China y el de otros en similares situaciones, y da el paso hacia el ingreso medio, la compra de tecnología genera un impacto muy positivo en la productividad. Y eso se ve, tanto para el caso de maquinaria como para el de licencias tecnológicas. Ahora, si un país pretende pasar del ingreso medio al alto, tiene que empezar a ser un menor demandante neto y pasar a ser desarrollador de tecnología, por lo menos en algún sector. Esto no quiere decir que ese país vaya a dejar de adquirir tecnología, pero al menos en algún área tecnológica debe empezar a ser desarrollador y vendedor de la misma”.

“¿Por qué este desarrollo y venta de tecnología tiene un efecto positivo en el PBI de los países? Porque la tecnología tiene mercados muy concentrados y muy poco competitivos. Cuando un país desarrolla un invento y lo patenta tiene un derecho exclusivo sobre ese invento y lo puede negociar y cobrar una regalía. Si ese invento es muy bueno, el país inventor tiene la capacidad de generar una regalía muy alta. Se desacopla mucho el costo de desarrollar una tecnología con la ganancia que genera”, agrega Federico, para ampliar el concepto.

También vale la pena aclarar que cuando un país pasa de ser comprador a ser desarrollador y proveedor de tecnología se producen muchos cambios puertas adentro. “Suele haber una readecuación de las instituciones y de las políticas económicas y científico-tecnológicas para hacer ese tránsito de manera exitosa”.

“Aunque también hay que decir que son pocos los países que lograron dar este paso hacia la producción de tecnología”, sostiene, y afirma el por qué: “Entre otras cosas, porque el desarrollo tecnológico tiene un grado de incertidumbre muy alto. Primero, no se sabe si van a funcionar bien a nivel técnico, hay mucho de experimentación y eso es algo que requiere de muchos recursos. También se da el caso de desarrollos que salen bien pero no tienen éxito en el mercado porque hay otros productos similares que son mejores o más baratos. Lo ideal para estos países, cuando ya empiezan a ser desarrolladores de tecnología, es tratar de armar un sistema de innovación que tenga muchos proyectos de investigación y desarrollo y que vayan probando. Porque algunos van a fracasar, pero otros van a tener éxito. Aunque, eso sí, para poder que les vaya bien debe haber mucho financiamiento estatal”.

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