¿Cómo impacta el Coronavirus en la economía mundial y argentina?

Docentes e investigadores de la UBA advierten sobre el efecto que la baja en la productividad china y la ruptura de las cadenas de valor provoca sobre diferentes industrias. Además sostienen que el comportamiento de la población y de los mercados, no siempre vinculados con datos reales, puede complicar aún más la situación.

Más allá de las pérdidas humanas que genera el coronavirus, economistas de la Universidad de Buenos Aires destacaron cómo una pandemia de estas características podría impactar en la economía mundial y en la Argentina en particular, afectando la producción y provisión de bienes industriales y tecnológicos, y el comercio de materias primas, como el petróleo y los commodities agrícolas. No obstante, advirtieron que la situación genera fluctuaciones en la percepción de las personas y la confianza de los mercados, que no necesariamente se corresponden con los datos duros de la economía.

“El virus interrumpió un fuerte proceso de crecimiento de la economía China, que actualmente contribuye con el 16% del PBI mundial, un número muy superior al 5% que representaba en 2003”, dijo Daniel Miliá, docente de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA.

“El impacto va a ser muy grande. En el sector industrial afecta la provisión de insumos. Ya hay fábricas automotrices que están parando su producción por escasez de componentes chinos. Esta situación hará subir el precio de esos bienes, si la demanda se sostiene. También se espera un impacto en el sector tecnológico, puesto que China representa el 30% del comercio mundial de tecnología, y el sector de viajes. Se espera que la industria aeronáutica sufra las peores pérdidas de los últimos 11 años”, afirmó.

No obstante, según Miliá aún se verán más afectados los precios de las materias primas. “China es uno de los principales importadores mundiales de petróleo. Aproximadamente abarca el 30% de la demanda mundial de petróleo. Entonces, ¿dónde van a colocar su producción la Argentina y el resto de los países latinoamericanos?”, se preguntó.

“Indudablemente esto va a llevar a una contracción del PBI mundial”, dijo Miliá

“Ante la contracción del sector privado, el sector público debería tener que salir al rescate mediante la expansión de gasto público. La contracara de este proceso es que va a haber una profundización de aquellos países que ya tenían déficit, o aquellos países que tenían superávit lo van a ver reducido. En el caso que no tengan recursos para estimular el gasto público, van a tener que salir a bajar tasas de interés, como ya lo hizo Estados Unidos, que recortó 50 puntos, de un modo notable, para estimular el crédito”, afirmó.

“En principio, esta noticia puede significar una ventaja para la Argentina, en el contexto de reestructuración de la deuda. Pero se abre un panorama preocupante, por un empeoramiento del cuadro fiscal de los países, con más emisión monetaria para financiarse y una baja en las tasas de interés de los bancos centrales, para tratar de aquietar las aguas”.

“Indudablemente esto va a llevar a una contracción del PBI mundial. Si se compara con otras pandemias, en 2003 el brote del Síndrome Respiratorio Agudo y Grave (SARS, por sus siglas en inglés) provocó una contracción del 1% en PBI mundial. Con el coronavirus se espera que sea una cifra similar”, dijo el docente de la UBA.

Impacto local

En la Argentina, si no se controla el coronavirus podría haber un impacto en el próximo semestre. Según Miliá, “podría subir el costo de algunos vehículos importados y habría una ralentización del precio de la soja. De hecho, los precios futuros de los commodities agrícolas ya se están negociando a la baja. Por lo cual este año el Estado va a hacer una menor recaudación por el lado de las exportaciones”.

“También podría verse complicado el déficit de nuestro el país, debido a que el Gobierno buscaría generar mayores recursos para cubrir las compras chinas que ahora probablemente no estén. Algunas industrias probablemente tampoco tengan sus insumos para producir. Van a faltar eslabones clave para la producción y pueden haber faltantes de productos, con lo cual, viveza argentina mediante, pueden aumentar los precios de esos bienes”.

“Lo bueno es que la baja de la tasa de Estados Unidos puede ayudar a bajar el riesgo país y a cerrar un proceso de reestructuración de deuda. Como también van a bajar las rentabilidades en el resto del mundo, eso va a permitir apuntalar el proceso de reestructuración de deuda que está tratando de hacer el Gobierno”, concluyó.

Profecías autocumplidas

Daniel Aromi, docente de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA e investigador del Instituto Interdisciplinario de Economía Política de Buenos Aires (IIEP UBA-CONICET), cuyo principal área de interés es la economía conductual y sus aplicaciones, destacó que, “más allá de las políticas concretas de los gobiernos que impactan en los niveles de producción y los procesos para tratar de prevenir la expansión de la enfermedad, existen otros canales más blandos vinculados con las percepciones, los contagios en las opiniones y fluctuaciones en los niveles de confianza”.

Aromi advirtió que la situación genera fluctuaciones en la percepción de las personas y en los niveles de confianza de los mercados, que no necesariamente se corresponden con los datos duros de la economía.

Estas cuestiones se suelen denominan sunspots en inglés (manchas solares). Se relacionan con situaciones donde no existe ningún shock fundamental que las explique, pero sí una coordinación en las conductas de la población. “Entonces muchas personas empiezan a recomendar que se debe gastar menos dinero ante una supuesta inminente recesión, y efectivamente baja el consumo, aún cuando no hubo ninguna noticia previa que justificara ese accionar. La población en general coordinó hacia un escenario de más pesimismo, menos consumo, menos producción”, explicó.

Según el economista, hoy se superponen noticias de esos dos canales. Por un lado se registra una fuerte caída en los niveles de producción en China, con impacto en toda la cadena de valor. En Brasil, por ejemplo, la semana ya cerraron plantas electrónicas porque no les llegan insumos del gigante asiático. Los mercados internacionales de valores también reaccionaron ante el brote, aunque de manera dispar, porque la bolsa de Estados Unidos sufrió muchas más pérdidas que la de China. “Quizás los dos mercados –más particularmente el segundo- estén reflejando una combinación de ambos canales y, en parte, estén reflejando cosas que aún no sucedieron”, indicó Aromi

También se conoció la decisión de bajar la tasa de interés de referencia que tomó esta semana la Reserva Federal de EE.UU (FED), que significó el primer recorte de emergencia desde la crisis 2008. La medida fue adptada dos semanas antes de una reunión regular del comité de política que toma estas decisiones. “Es posible que la Reserva Federal sintió la necesidad de enviar una señal pública esperada por los mercados, tratando de mantener los niveles de confianza y de no permitir que se retroalimente una mala noticia, que a la larga termine siendo una profecía autocumplida”, señaló.

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