Cómo afecta el cambio climático a la economía pesquera

La actividad está expuesta a la sobreexplotación y al aumento en la temperatura global. Destacan la necesidad de aplicar políticas regulatorias para cuidar el recurso natural, con cuotas de captura, vedas de pesca y control sobre las embarcaciones.

La producción pesquera es una importante fuente de divisas. En la Argentina la pesca se ubica a la cabeza de las exportaciones de origen animal con un 42% del total, seguida por un 39% de carne. Y alrededor del 90% de las capturas se canalizan hacia las ventas externas. Estas exportaciones representan más de 700 mil toneladas, que equivalen a unos 1700 millones de dólares. Además, el sector pesquero emplea 40 mil puestos de trabajo en forma directa, y muchos más de manera indirecta. El futuro parece promisorio. Sin embargo, ¿de qué manera puede afectar el cambio climático este presente? ¿Y el factor de la sobreexplotación?

Carciofi recomienda aplicar una “batería de regulaciones, como pueden ser las cuotas de captura, vedas de pesca y control sobre las embarcaciones”

El docente e investigador del Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP) de la Facultad de Ciencias Económicas, Ignacio Carciofi, quien se dedica a estudiar la economía de los recursos naturales y el medio ambiente, realizó recientemente un estudio llamado “La economía pesquera y el cambio climático. En dónde estamos y hacia dónde deberíamos ir”.

Para comenzar a poner el tema sobre la mesa, Carciofi sostiene: “La actividad económica es una relación entre productores y consumidores en la que se utilizan insumos, los cuales pueden ser: recursos naturales, artificiales o ambientales. En ese intercambio vemos que hay una interacción de orden social y otra entre el medio ambiente y las actividades que desarrolla el hombre. Todas ellas en estrecha interrelación”.

En función de esto, Carciofi afirma que “los vínculos de la actividad económica, el medio ambiente y los recursos naturales han sido jerarquizados a partir de la función de su sostenibilidad. Es decir, la preocupación por una cierta armonía intertemporal entre el cuidado del medio ambiente, la eficiencia en la producción económica y la viabilidad en el plano social”.

Las ventas de pescado al exterior van en franco ascenso. A la buena noticia que son los ingresos de divisas se le contrapone el riesgo de la sobreexplotación. Fuente: Dirección de Planificación y Gestión de Pesquería sobre la base de datos de INDEC.

El investigador sostiene que “esta matriz de análisis se puede aplicar al caso de la pesca. Por su naturaleza, esta actividad está expuesta a la sobreexplotación. Se trata de un recurso frágil, cuyo ámbito de extracción se da en recursos de propiedad común. De ahí la necesidad de aplicar políticas de regulación tendientes a conservar el recurso a través del tiempo”.

Algunos números sirven de ilustración del problema: “En el 2017 hubo un desembarque de 280 mil toneladas de merluza, 100 mil de calamar y 245 mil de langostino. Hasta fines de septiembre de este año, ya llevamos un desembarque de 180 mil toneladas de merluza, 100 mil de calamar y 180 de langostino”, afirma el economista y agrega: “Históricamente la merluza argentina fue la variedad de mayor interés económico y la más afectada por la sobreexplotación. En la actualidad la tensión está puesta en las pesca del langostino y levanta una señal de alerta”. Esto sugiere la necesidad de cuidar el recurso natural. Carciofi afirma que lo más convenientes es una “batería de regulaciones, como pueden ser las cuotas de captura, vedas de pesca, control sobre las embarcaciones, etc.”

En otro orden, el investigador argumenta que “además de este plano de la sobreexplotación aparece un problema adicional de la mano del cambio climático. Las transformaciones asociadas a este fenómeno impactan sobre múltiples factores”.

Las consecuencias del cambio climático

Sin lugar a dudas, son muchas las variables que entran en juego a la hora de hablar de la pesca como recurso económico a la vez que natural, por eso, Ignacio sostiene que “esta es una discusión que hay que llevar a cabo en forma interdisciplinaria”. En este análisis intervienen las ciencias naturales a la vez que las sociales. Estas últimas dando sus aportes a partir de las informaciones que generan las primeras. “A partir de estos datos que provee la oceanografía, la biología, la climatología, es que nosotros, los economistas, podemos hacer nuestros aportes de las variables sociales”.

Hoy la Argentina es uno de los principales exportadores de merluza. Los cambios en las temperaturas de los mares podrían cambiar provocar grandes migraciones de los peces y el futuro sería una incógnita. Fuente: Eurostat

En tal sentido, Carciofi resalta la importancia de las variables vinculadas con el empleo, la producción, las exportaciones, la infraestructura, la localización, etc. “Para poder examinar el comportamiento de las mismas es necesario disponer de datos”, enfatiza. “Existe un vacío informativo y de análisis en este sentido. Tenemos que preguntarnos de qué manera el cambio climático va a afectar al recurso pesquero desde el punto de vista socio-económico. Las simulaciones para cuestiones naturales existen y, en otros ámbitos, se discuten y se validan, algo que en este caso no sucede en las ciencias sociales”, cuenta Carciofi.

“La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación (FAO) propuso, hace unos años, empezar a estudiar la vinculación del cambio climático con el sector pesquero. Y lo que se sabe hasta ahora es que el cambio climático va a afectar de manera heterogénea al planeta y, por ende, a las actividades económicas, entre ellas la pesca. Por ejemplo, a Rusia y a Canadá, entre otros países, les va a ir mucho mejor. Van a poder pescar en zonas en las que actualmente no pueden hacerlo debido al hielo que hay sobre buena parte de sus mares, a los que solo pueden ingresar con barcos rompehielos.  Inversamente, se pueden ver afectadas economías que hoy tienen un buen desempeño pesquero. Van a ser cambios bien dispares y, muchos de ellos impredecibles, porque son difíciles de pronosticar con precisión, con la tecnología vigente”, analiza el docente de la Facultad.

“Lo concreto es que la pesca, como tantos otros bienes y servicios globales y medioambientales, se va a ver afectada por el cambio climático”, relata el investigador. Y concluye: “Pero más allá de las consecuencias a futuro que tendrá la pesca debido al aumento de la temperatura global, en el corto plazo, la Argentina se enfrentará a una situación límite en lo que se refiere a esta actividad económica, y es la sobreexplotación”.

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