Apoyan a la comunidad LGBT desde la economía social

Investigadores de Económicas de la UBA junto a la cooperativa Arte Trans buscan mejorar las condiciones de trabajo, salud y educación de este colectivo, con un proyecto de visibilización y fortalecimiento.

Con una expectativa de vida que no supera los 40 años de edad, la comunidad trans (travestis, transexuales y transgénero) representa uno de los sectores más vulnerables de la Argentina. Ante esa situación, un equipo de profesionales del Centro de Cooperativas y otras Entidades de la Economía Social (CENCOES), de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA, lleva adelante un trabajo para visibilizar la problemática, sensibilizar, concientizar y mejorar las condiciones de empleo, con eje en la economía social.

“Nos planteamos ayudar desde la economía social a una población vulnerable como el colectivo trans, promoviendo una actividad económica sustentable que permita mejorar la calidad de vida”, dijo el economista Walter Palacios, docente de Económicas, quien coordina el CENCOES, e informó que desde ese espacio se estudiaron diferentes experiencias de cooperativas del colectivo LGBT para sistematizar aquellas que son viables y trasmitirlas al conjunto del sector. “Consideramos que la economía social puede brindar herramientas para reducir el desempleo, aumentar la cohesión social y construir capital social”, afirmo Louge.

El proyecto cuenta con el financiamiento del Programa de Cooperativismo y Economía Social en la Universidad de la Secretaría de Políticas Universitarias. Está integrado por los investigadores Romina Louge, Kevin Dupas, Sebastián Rodríguez y Mariano Rodríguez Carballo, egresados de la especialización en Economía Social y Desarrollo Local de la UBA, y es coordinado por Palacios. A ellos se suma la cooperativa de trabajo Arte Trans, cuyo objetivo es visibilizar, mediante el arte, temáticas referidas a la identidad del colectivo.

“Desde la economía social buscamos una forma de realización económica alternativa, fuera de la lógica de la multiplicación y la acumulación del capital, autogestiva, democrática, que parta del trabajo colectivo entre pares que tienen una problemática común y quieren mejorar su situación”, explicó Palacios. En este sentido, Louge consideró que la cooperativa Arte Trans se convierte en un espacio de producción, creación, contención y reflexión, así como de contagio para el resto del colectivo, desde el cual se puede mejorar la vida de las personas que la integran.

Trabajo y la salud

“Estamos diseñando un proyecto de sensibilización y comunicación que vamos a poner en práctica con dos municipios del gran Buenos Aires para trabajar, en primera instancia, sobre el acceso al trabajo y la salud”, dijo Dupas, y explicó que son dos aspectos muy vulnerables de esta población, debido a que más del 80% de estas personas trabaja de la prostitución, no por opción sino porque no tiene otra alternativa. “La idea es que esta experiencia se pueda transmitir a otras cooperativas, más allá de su actividad puntual”, añadió Louge.

Dupas indicó que uno de los objetivos es convocar a personas de empresa locales para que se animen a contratar a esta población. “Además incluimos el diseño de una página web con información del colectivo, un mapa friendly y una bolsa de trabajo, por ejemplo”.

“También estamos trasmitiendo que, en el marco de sus derechos, pueden acceder a la figura del monotributo social utilizada en las cooperativas de trabajo, que permite acceder a un aporte jubilatorio y a una obra social. Esta es una cuestión importante porque hablamos de sectores muy vulnerables”, dijo Palacios.

Más estadísticas

Palacios advirtió sobre la necesidad de ampliar las estadísticas que existen actualmente sobre la comunidad LGBT de la Argentina, al considerar que para aplicar políticas públicas es necesario conocer a la población. “De lo contrario, las políticas tienden a ser ineficientes e injustas”, aseguró.

Actualmente existen pocos datos oficiales sobre la situación de la población trans en la Argentina. Recién en 2012, el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) y el Instituto Nacional contra la Discriminación (INADI) implementaron una prueba piloto en el Municipio de La Matanza, donde se revelaron indicadores alarmantes en cuanto a la salud, las condiciones de trabajo y la educación.

En efecto, el 80% de la población trans encuestada en esa prueba piloto expresó dedicarse a la prostitución y, en menor medida, otras actividades precarias. El 20% restante declaró no realizar ninguna actividad por la que obtenga dinero. El 80% de los encuestados declaró no tener ninguna cobertura de salud. Con respecto a la educación, sólo el 64% aprobó el nivel primario y el 20% terminó el secundario o polimodal.

En relación con la esperanza de vida, otro estudio realizado en 2007 por la Asociación de Lucha por la Identidad Travesti Transexual (ALITT), sobre una muestra de 592 personas trans fallecidas, afirma que el 43% murió entre los 22 y los 31 años, el 33% entre los 32 y los 41, y el 9% antes de cumplir los 21 años. Casi el 55% falleció por el VIH/sida. En segundo lugar se encuentran los asesinatos, que representan más del 16% del total de esas muertes.

Hacia adelante, Palacios señaló que tanto las áreas de Estadística y Censos del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, como del Gobierno Nacional están trabajando en incluir operativos que permitan clasificar a la población por la identidad de género en lugar del sexo, generando un instrumento estadístico que permita identificar las características socioeconómicas y las condiciones de vida de esta población.

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