2022: El año que vivimos en peligro

Economistas debatieron en la UBA sobre las perspectivas de la macroeconomía argentina en el contexto del acuerdo con el FMI. ¿Qué pasará cuando comiencen a vencer los plazos de pago, de acá a tres años?

Tras las elecciones presidenciales de 2019, el próximo Gobierno deberá hacer frente a los vencimientos del pago de la deuda contraída con el FMI, fundamentalmente a partir de 2022. En ese contexto, ¿cuáles serían las perspectivas macroeconómicas para la Argentina?

Los economistas Ramiro Albrieu, Luciano Cohan y Marina Dal Poggetto se refirieron a estos aspectos durante una jornada organizada por la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA. Allí trazaron algunas proyecciones para la economía local de cara a los próximos años en relación a la deuda, el tipo de cambio y la inflación, y evaluaron cómo afectarán estos factores al empleo, al poder adquisitivo y a los indicadores de pobreza.

“Luego de un primer acuerdo fracasado con el FMI, con el segundo acuerdo se amplió el crédito (de 50 a 57 mil millones) y se adelantaron desembolsos para 2018 y 2019. Hasta aquí la situación económica podría tener una paz relativa. No obstante, este escenario cambiaría a partir de 2022 cuando la Argentina deba comenzar a pagar”, advirtió Guido Zack, investigador del Instituto Interdisciplinario de Economía Política de Buenos Aires (IIEP-BAIRES), quien moderó las disertaciones, al realizar un balance de la jornada.

Los expositores coincidieron en que el Gobierno y el Fondo podrían renegociar el acuerdo y establecer un nuevo calendario de pagos. En este contexto, la disponibilidad de dólares sería la principal variable a tener en cuenta para vislumbrar el futuro de la economía: Si la Argentina cuenta con dólares puede crecer un poco o al menos salir del estancamiento. Sino, podría esperarse una caída de la actividad.

Zack resaltó algunos de los principales puntos que se debatieron y que regirán la economía argentina. “En general las expectativas fueron pesimistas. Para 2019 se espera que el desempleo se ubique por arriba del 10% y que la inflación se mantenga en niveles altos. Si bien los expositores ven pocas probabilidades de que aparezca un elemento disruptivo, como un default o una inflación que se dispare al 100% (aunque no lo descartaron del todo), sí previeron un largo estancamiento y un proceso de desinflación que también llevaría varios años”.

Tipo de cambio

¿La economía argentina puede plantear una estrategia de desinflación con un anclaje cambiario? Es decir ¿se puede mantener el dólar en torno a 40 pesos para que baje la inflación del 50% actual a 30 o 25%?

Al respecto, hubo consenso en que el Gobierno cuenta con pocas herramientas para anclar el tipo de cambio y disminuir la inflación, porque los términos de intercambio ya no son altos y, si bien se espera que en 2019 haya superávit comercial, no se prevé que suceda lo mismo con la cuenta corriente debido a los pagos de intereses de la deuda. Entonces el país no podría contar con dólares frescos para sostener el tipo de cambio.

Dada la situación económica y el nivel de endeudamiento, tampoco sería factible obtener dólares frescos en el mercado de capitales, con lo cual es probable que la Argentina no disponga de una herramienta fuerte para mantener el tipo de cambio en 40 pesos.

Por otra parte, se espera conocer una serie de nuevas medidas del Gobierno respecto de la banda de no intervención que dispuso recientemente el Banco Central (que se ajusta con una tasa mensual de 3% hasta diciembre y de 2% desde enero hasta marzo, inclusive). Si bien aún no se conoce qué va a pasar luego, lo más probable es que el tipo de cambio no se atrase tanto como sucedió en 2014 y 2016.

Inflación

¿Cómo se podrá reducir la inflación, teniendo en cuenta el tipo de cambio, los salarios y las tarifas?

De acuerdo con las disertaciones, si el tipo de cambio no se va a atrasar y las tarifas van a subir igual o más respecto del nivel general de precios, la única forma de bajar la inflación debería ser posible con un atraso de los salarios.

“En efecto, es muy probable que los salarios reales se resientan en los próximos años. El tema es cuánto. Dependerá del poder de presión que tengan los sindicatos y del nivel del desempleo: cuanto mayor desocupación, los sindicatos van a tener menos margen para defender el salario y van a intentar defender la estabilidad laboral. En cualquier caso, lograr un rezago salarial es el peor de los escenarios, porque una pérdida de poder adquisitivo de estos sectores representa una mayor recesión”, dijo Zack.

De todos modos, advirtió que la negociación política de este proceso no será sencilla, puesto que seguramente los sindicatos pidan una recomposición salarial en torno o por encima de la inflación futura para recomponer ingresos rezagados por la inflación pasada, con lo cual, si lo logran, esa recomposición salarial también impactará en la inflación futura.

El precio de las tarifas es otro de los puntos clave para proyectar la inflación. Teniendo en cuenta que aún están lejos de cubrir los costos, si el Gobierno persiste en su meta de reducir los subsidios, las tarifas deberían subir más que la inflación promedio.

Entonces ¿cuál es el mecanismo para bajar la inflación en 2019? “El único camino es el más doloroso y menos deseable, que es la caída del salario real. Este año efectivamente sucedió eso porque el tipo de cambio subió más del 100% y buena parte de los salarios estaban pactados con la paritaria de principios o mediados de año. Por eso hay paritarias que se van abriendo y bonos de fin de año”, dijo Zack.

Además, recordó que el Gobierno se niega a hacer políticas de ingresos y, con ello, no intenta coordinar precios con los empresarios para que moderen los aumentos y que el traslado del tipo de cambio y de salarios a los precios sea menor. Si bien es cierto que estas medidas tienen una reducida probabilidad de éxito, porque no hay ninguna garantía de que los empresarios respeten ese eventual acuerdo, Zack afirmó que tampoco tendría un costo y que por eso tal vez valdría la pena intentarlo.

Elecciones 2019

Las elecciones también formaron parte de la jornada de Económicas. Allí se habló de la posibilidad de que el próximo Gobierno busque reestructurar los préstamos con el FMI cuando se acerquen los vencimiento de 2022 y 2023. Restaría saber cuáles serían las exigencias del Fondo para renegociar.

Respecto de las elecciones también se advirtió sobre el diferencial de tasas que paga la Argentina en relación a los bonos de Estados Unidos y de otros países de la región. Bonos de similares características, plazos y moneda, estarían pagando 400 puntos básicos más que EE.UU. para los que vencen en 2019, y 800 puntos básicos para los de mayor plazo.

Algunos expositores asignaron este salto al riesgo político de que asuma un nuevo gobierno liderado por Cristina Fernández de Kirchner u otro candidato alineado a la ex presidenta, que pudiera intentar llevar adelante una renegociación de la deuda privada. Ante ese riesgo piden una mayor rentabilidad.

“Lo cierto es que el endeudamiento fuerte lo generó el Gobierno actual. De hecho la administración anterior dejó un bajo nivel de endeudamiento. Y la sensación es que este Gobierno desaprovechó ese grado de libertad”, dijo Zack.

Ante la necesidad, por parte de la Argentina, de renegociar la devolución el crédito con el FMI, los economistas señalaron que para ese entonces (cuando haya que devolver esos flujos del Fondo) debería haber capitales privados dispuestos a financiarnos, para que se tome deuda privada y se cancele la deuda con el FMI.

“Este es el desafío para el próximo Gobierno: si de acá a tres años, cuando Argentina tenga que pagar la FMI, no logra reabrir su acceso a los mercados internacionales de capitales, sin lugar a dudas va a necesitar una renegociación. Es una carrera contra reloj, para lo cual también se debería lograr un equilibrio de la cuenta corriente y posiblemente también un equilibrio fiscal, o al menos un déficit menor”, dijo el economista de la UBA.

“El camino deseable es que Argentina aumente las exportaciones y logre el superávit de cuenta corriente para pagar todos sus compromisos. El factor indeseable y más probable es que las exportaciones no alcancen y haya que reducir las importaciones con una caída de nivel de actividad”, sostuvo

“Posiblemente, Argentina no logre abrir el mercado de capitales para cuando tenga que pagar al FMI. Así, lo más probable es que el estancamiento actual se prolongue causando más desempleo y pobreza”, lamentó.

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